Lampadario en
forma de escultura de bronce, con la
representación de un esclavo muy joven, etíope
o negroide, desnudo y de pie sobre una peana
hexagonal, que sostiene con los brazos
doblados una bandeja también de bronce,
ahora incompleta, en la cual se ponían
habitualmente los instrumentos para encender
lámparas. Cuando aparecieron los fragmentos de
esta figura, se recuperaron así mismo los restos
muy estropeados de un gran candelabro de bronce,
de tres o cuatro brazos, del cual probablemente
había colgado una lámpara sostenida por
cadenitas. Los ojos del muchacho, que tampoco se
conservan, debían ser seguramente de pasta de
vidrio, o incluso de un material más noble.
Dimensiones máximas: 81 x 26 x 35 cm. Es una
obra de época altoimperial, del siglo I o II dC
(MNAT 527).
La pieza fue hallada el año 1860
en la llamada cantera del Puerto y a
continuación, una vez restaurada, ingresó en el
Museo Arqueológico de Tarragona, instalado
entonces en la plaza de la Fuente (en la actual
sede del Ayuntamiento). En 1868 se vio gravemente
afectada por el hundimiento a causa de un
fuerte aguacero de una parte de la cubierta
y los pisos interiores del edificio, por lo cual
hubo de ser restaurada de nuevo.
La escultura, hecha con la
técnica de la cera perdida, sigue modelos de
tradición helenística y presenta una figura
infantil muy realista y conseguida, llena de
gracia a pesar de su aparente rigidez. Se trata
de una de las piezas más conocidas de nuestro
museo y más apreciadas por los visitantes. Se la
conoce popularmente como El Negret (El
Negrito).
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