Una de les piezas que, a nivel popular, se ha convertido en uno de los símbolos identificativos de la Necrópolis Paleocristiana es esta muñeca de marfil, con los brazos y las piernas articulados.
Apareció en el interior de un sarcófago localizado en 1927, formando parte de las ofrendas funerarias que acompañaban los restos de una niña fallecida a la edad de cinco o seis años. Debía ser uno de sus juguetes preferidos.
Se conocen otros ejemplares -en número considerable (la mayoría fragmentarios)- de muñecas articuladas romanas, realizados con materiales diversos (hueso, marfil y, sobre todo, arcilla). Son, sin duda, uno de los testimonios de los juegos infantiles de aquella época, que nos aproximan a la vida cotidiana de nuestros antepasados. Podemos deducir, por los restos de hilo de oro hallados al lado de nuestra pieza, que estas muñecas estaban ataviadas con vestiditos que imitaban -como hoy- la ropa de los niños y de los adultos.
La muñeca, hallada en la Necròpolis, de frágil y delicada belleza, tiene 23 cm de altura, 6,5 cm de anchura y 1,5 cm de grosor. De época bajoimperial, ha sido datada en los sigles III-IV dC. Su peinado, con dos trenzas cruzadas y recogidas sobre la región occipital, imitaría a los puestos de moda por las emperatrices de la época, lo que permite precisar su datación. El peinado de la muñeca tendría sus orígenes en los correspondientes a la segunda mitad del siglo III y que se mantuvieron vigentes durante el siglo IV.
Al final de la guerra civil, la muñeca fue evacuada -con otras piezas de gran valor- hacia el extranjero. En 1942 fue localizada en Francia y se trasladó a Madrid, donde pasó al Museo Arqueológico Nacional para ser restaurada. En 1945, finalmente, se consiguió su retorno a Tarragona. Restaurada nuevamente hace pocos años (1993-1994), figura ahora en la exposición El món de la mort ("El mundo de la muerte"). (Vegeu Necrópolis paleocristiana)