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La piedra fue un material utilizado también para resolver cuestiones más funcionales y cotidianas, de índole muy diversa.
En el campo de la alimentación, por ejemplo, para la obtención de la harina, para elaborar ente otros el pulmentum −el alimento básico de los romanos− utilizando molinos manuales o de tracción animal, realizados con piedra volcánica u otras piedras duras, como el granito. También, para actividades lúdicas, como la confección de las fichas utilizadas para los juegos de mesa. O en el ámbito del comercio, para facilitar las transacciones, asegurando, por ejemplo, la medida del peso de las cosas a través de pesas perfectamente contrastadas.
Piedras para resolver problemas cotidianos como –en las casas– la evacuación o captación de aguas a través de imbornales. O los morteros, tan necesarios en las actividades culinarias. O las piedras preciosas, transformadas en apreciadas joyas, utilizadas en el aderezo personal. |