El espíritu de la competición

Conceptos como la competitividad, la excelencia física y moral, el triunfo, el honor, la estimación y reconocimiento, la alabanza pública de la victoria, están indisolublemente unidos a los juegos deportivos en el mundo antiguo. Efectivamente, si existe un concepto que defina a la sociedad griega por encima de otros es el del agón, la competición. El ideal, que se extiende a todos los órdenes de la vida, es “ser el mejor y distinguirse de los demás”. Se busca ser el primero, el mejor, en la guerra, pero no sólo en ella. La recompensa no es sólo el botín o el premio, sino la aristeia, la excelencia física e intelectual, y, sobre todo, la gloria, el reconocimiento público, la fama imperecedera que concede la inmortalidad. Tales ideales están magníficamente expresados en la epopeya y sirvieron de enseñanza a generaciones de hombres que se educaron en este espíritu agonal. La arena para la competición se extendió del campo de batalla al ámbito social, político, intelectual y deportivo.

  Copa con Teseo y el toro (detalle)
  Cerámica. Técnica de figuras rojas.
  Ática. Pintor Oltos, ca. 510 aC.
  Museo Arqueológico Nacional, Madrid, Inv.11267.