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La persona considerada más poderosa era el
maestro del más allá o chamán.
Se ocupaba de los asuntos de las esfera religiosa y
sobrenatural. Como los animales en los mitos, él
poseía los conocimientos y las habilidades para
viajar a otras esferas del universo terrestre: agua,
tierra y cielo. Los conceptos de transformación
y regeneración le asociaban con determinados
animales, de los que asimilaba sus características
físicas y fuerza vital para poder entrar en contacto
con los diferentes planos.
Los chamanes estaban relacionados con los principios
de la naturaleza. Esta relación se establecía
y reforzaba a través de las acciones rituales
y de los objetos envueltos en estas ceremonias. En varios
adornos de oro, el chamán es representado disimulando
su auténtica apariencia, con elementos de felinos
como las garras, de tiburón y pez sierra como
las mandíbulas y de murciélagos y de aves
como las alas, los picos, etc.
Así, por ejemplo, el jaguar es el animal que
domina la esfera nocturna o subterránea, la esfera
acuática y la terrestre; por lo tanto, está
relacionado con la fertilidad y el mundo subterráneo.
O como el ave, que puede estar en el aire, en la tierra
y, algunas especies, en el agua. Las representaciones
de aves planeadoras con las alas extendidas y la cola
ensanchada, simbolizan la capacidad mítica de
volar del chamán, puesto que para transformarse
deben volar hacia dentro de la naturaleza.
El chamán inspiraba gran respeto. De él
se esperaba que fuera capaz de predecir el futuro, realizar
hechizos y controlar a los espíritus y diversos
emisarios del mundo animal. Nadie estaba autorizado
a hablar, tratar o tocar directamente al chamán,
e incluso los jefes civiles de alto rango debían
utilizar intermediarios designados por el chamán
para su comunicación. Jerárquicamente,
bajo los grandes jefes religiosos y sus intermediarios,
estaban los cantores principales (encargados de los
ritos funerarios), los guerreros principales (responsables
de las operaciones militares) y los hombres medicina
principales (cuyo cometido era curar las heridas y enfermedades).
Cada una de estas ocupaciones tenía, a su vez,
su propia jerarquía interna, transmitida por
línea familiar de la madre. Los roles religiosos
y sociopolíticos descritos fueron observados
en sociedades indígenas posteriores a la conquista.
En la actualidad sobreviven de esta milenaria ocupación
tan sólo una veintena de grupos amerindios distintos.
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