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© MNAT 2003

La vida religiosa: los chamanes

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La persona considerada más poderosa era el maestro del más allá o chamán. Se ocupaba de los asuntos de las esfera religiosa y sobrenatural. Como los animales en los mitos, él poseía los conocimientos y las habilidades para viajar a otras esferas del universo terrestre: agua, tierra y cielo. Los conceptos de transformación y regeneración le asociaban con determinados animales, de los que asimilaba sus características físicas y fuerza vital para poder entrar en contacto con los diferentes planos.

Los chamanes estaban relacionados con los principios de la naturaleza. Esta relación se establecía y reforzaba a través de las acciones rituales y de los objetos envueltos en estas ceremonias. En varios adornos de oro, el chamán es representado disimulando su auténtica apariencia, con elementos de felinos como las garras, de tiburón y pez sierra como las mandíbulas y de murciélagos y de aves como las alas, los picos, etc.

Así, por ejemplo, el jaguar es el animal que domina la esfera nocturna o subterránea, la esfera acuática y la terrestre; por lo tanto, está relacionado con la fertilidad y el mundo subterráneo. O como el ave, que puede estar en el aire, en la tierra y, algunas especies, en el agua. Las representaciones de aves planeadoras con las alas extendidas y la cola ensanchada, simbolizan la capacidad mítica de volar del chamán, puesto que para transformarse deben volar hacia dentro de la naturaleza.

El chamán inspiraba gran respeto. De él se esperaba que fuera capaz de predecir el futuro, realizar hechizos y controlar a los espíritus y diversos emisarios del mundo animal. Nadie estaba autorizado a hablar, tratar o tocar directamente al chamán, e incluso los jefes civiles de alto rango debían utilizar intermediarios designados por el chamán para su comunicación. Jerárquicamente, bajo los grandes jefes religiosos y sus intermediarios, estaban los cantores principales (encargados de los ritos funerarios), los guerreros principales (responsables de las operaciones militares) y los hombres medicina principales (cuyo cometido era curar las heridas y enfermedades). Cada una de estas ocupaciones tenía, a su vez, su propia jerarquía interna, transmitida por línea familiar de la madre. Los roles religiosos y sociopolíticos descritos fueron observados en sociedades indígenas posteriores a la conquista. En la actualidad sobreviven de esta milenaria ocupación tan sólo una veintena de grupos amerindios distintos.

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