
Una característica significativa de la Baja
América Central es la gran diversidad ecológica
en un área con una superficie terrestre tan reducida.
En el culto a esta naturaleza se basan los sistemas
de creencias de tradición animista de los pueblos
precolombinos de la Baja América Central.
Los animales siempre han ocupado un lugar principal
en el simbolismo religioso y como protectores de clanes.
Poseen cualidades esenciales que sobrepasan a los humanos
y los ubican en el ámbito de lo sagrado. Los
animales son elementos principales dentro de sus mitos,
como intermediarios que pueden entrar en contacto con
los diferentes planos del universo terrestre: agua,
tierra, cielo y mundo subterráneo.
A su lado, los chamanes o especialistas en lo sagrado
deben tener la capacidad mítica de transformación
que les permite entrar en contacto simbólicamente
con las diferentes esferas del cosmos. Esta capacidad
de transformación y regeneración se ejemplifica
con la metamorfosis de todo animal sujeto a transformación
física, como las ranas, así como con la
unión de distintos representantes animales sobre
un único individuo.
Jaguar o "tigre" es una palabra que procede
de "jaguara", vocablo indígena que
significa "el que mata de un salto". El jaguar
(pantera onca) es el rey de la fauna neotropical.
Su imagen se caracteriza por una poderosa cabeza de
prominente mandíbula, piel tachonada de rosetas
y sólidas extremidades. Cazador nocturno, es
un excelente nadador y trepador. Es respetado y venerado
como
símbolo de la astucia y la fuerza.
Otros animales, como tortugas y arañas, aparecen
con representaciones místicas relacionadas con
la agricultura y los ciclos de la vida, donde se enfatiza
la renovación de la vida. Por su parte, el cocodrilo
o "lagarto", la iguana o los saurios en general
se asocian mitológicamente con clanes de alto
rango.
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