Inicio
Presentación
Introducción
Cronología
El marco natural
El entorno
sociopoliticio y
economico

La vida religiosa
Costa Rica
Incensario de
cerámica

Guerreros
Nicaragua
Jarrón efigie
Los metates
Monolito funerario
Panamá
Copa cerámica

© MNAT 2003

Introducción
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Cuando, el 18 de septiembre de 1502, Cristóbal Colon llegó a América en su cuarto viaje, decidió reparar sus naves en un territorio desconocido hasta ese momento, fue recibido amablemente por los indios cariari, ataviados para la ocasión con muchos colgantes de oro. En ese momento dos tradiciones culturales entraron en contacto, y ninguna de las dos volvió a ser ya la misma.

Las actuales divisiones geopolíticas que conocemos como Nicaragua, Costa Rica y Panamá no se corresponden con las unidades culturales precolombinas de la Baja América Central. Hace más de doce mil años que ese territorio está ocupado por una gran heterogeneidad cultural. Esta estrecha zona es un área de transición e interacción en términos geológicos, climáticos, ecológicos y culturales. Su topografía proporciona cómodas vías de comunicación entre ambos litorales –Caribe y Pacífico– y facilitó los intercambios de ideas y de presentes que definían las necesidades societarias más allá de lo puramente material, y definían la visión del mundo, el simbolismo y el conocimiento sobrenatural.

Los pueblos precolombinos de la Baja América Central lograron un nivel sociocultural y religioso muy complejo que se aprecia a través de un gran desarrollo artístico. Sus manifestaciones materiales evidencian un amplio conocimiento de los materiales trabajados y de las técnicas. A través de los diseños, los especialistas artesanos lograron trasmitir sin escritura a generaciones posteriores sus necesidades y vivencias. El diseño, en esculturas y metates de piedra, así como en formas y decoraciones cerámicas, formó parte de sus creencias, evocando sus mitos y el mundo natural que los rodeaba .

La técnica más usada para la obtención de recipientes de cerámica fue el modelado manual y para las formas cuadradas, la unión de láminas. En los recipientes rituales, de uso doméstico o público, el acabado era elaborado. Se utilizaba el engobe, la decoración con pinturas minerales, las aplicaciones de arcilla y la impresión utilizando instrumentos puntiagudos, romos o el borde de una concha.

Una de las manifestaciones materiales del trabajo en piedra es el metate, utilizado para moler junto a otro elemento o mano de piedra. Inspirados en los molinos domésticos y concebidos como esculturas tridimensionales, los metates ceremoniales contenían elaborada simbología relacionada con la subsistencia y el poder. A las representaciones estilizadas de cocodrilos, jaguares y personajes de alto rango ataviados como murciélagos y con tocados de plumas u hojas les une la esfera de la fertilidad.

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