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Compuestas por una mitad inferior hemisférica
y una tapadera con respiraderos elaboradamente decorada,
estas vasijas han sido diseñadas para favorecer
una combustión reducida y controlada. El cocodrilo
predomina como motivo ornamental. Las bandas de aplicaciones
de bolitas simbolizan las escamas de la piel del cocodrilo.
En la cerámica Potosí Aplicado se puede
determinar una secuencia cronológica. El ejemplar
que aquí se muestra es uno de los más
antiguos (c. 400-500 dC), donde el cocodrilo se representa
con gran realismo. Las bolitas aplicadas están
bien alisadas y redondeadas, y dispuestas de manera
que dejan espacio entre ellas; un engobe rojo es claramente
visible sobre los bordes salientes y también
es evidente el dibujo en cruz (como en la figura femenina
erguida, de cerámica y con engobe rojo, que se
muestra en esta misma sala), que quizá simbolice
los cuatro puntos cardinales, de gran importancia en
la iconografía mesoamericana.
Los incensarios más tardíos tienen bandas
de bolitas toscas y punzantes, a las que se añadían
pigmentos tras la cocción; están engobados
en marrón y blanco, y exhiben fantásticos
cocodrilos de exageradas cabezas, generalmente coronadas
de varias aureolas erizadas.
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