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En el pequeño territorio que ocupa Costa Rica
(10.000 km2) han sido establecidas tres regiones arqueológicas,
en base a criterios geográficos (cadenas montañosas,
ríos, valles y otros.) y culturales (asentamientos,
enterramientos, cerámica y otros). Dentro de
cada región se da una semejanza formal en los
vestigios materiales correspondientes a distintos períodos
de ocupación. Las tres regiones arqueológicas
de Costa Rica son: la Región Arqueológica
Gran Nicoya, que se extiende sobre parte de Costa Rica
y Nicaragua, al noroeste de país, con costa sobre
el Pacífico; la Región Arqueológica
Central, con varias subregiones, ocupa la porción
central del país, extendiéndose desde
la Costa Pacífica hasta la Costa Caribe; finalmente,
la Región Arqueológica Gran Chiriquí
se extiende sobre parte de Costa Rica y Panamá
y comprende la subregión Diquís.
En Costa Rica, la aparición de la agricultura
hacia el año 1500 aC estuvo aparejada con el
desarrollo de la cerámica, la cual vendría
a llenar la necesidad de nuevos utensilios. La cerámica
temprana se caracteriza por sus formas básicas
(ollas, platones, tazones y otras) decoradas con técnicas
como incisiones, estampados o modelados. En los inicios
de nuestra Era, los núcleos de población
sedentarios se hacen más grandes y se establecen
redes de vínculos rituales y comerciales con
Mesoamérica. Las cerámicas de esta época
son a menudos bícromas, con marcados rasgos escultóricos
y una elegancia lineal próxima de la estética
moderna. Más adelante, a partir del segundo siglo
de nuestra era, las bicromías se convierten a
menudo en tricromías con motivos en negro, generalmente
contorneados en blanco.
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