Edificio funerario
construido en el siglo II dC, parece relacionado con una villa
próxima, situada en la ribera izquierda del Gaià.
De planta rectangular, está edificado con sillarejo encima
de un podio decorado con arcuaciones; el cuerpo central presenta
falsas pilastras dóricas y estaba cubierto con tejado a
doble vertiente. Los muros del interior conservan parte del estuco
original y los seis pequeños nichos u hornacinas (loculi)
en que se depositaban las urnas con las cenizas de los difuntos.
Recientemente ha sido objeto de importantes trabajos de restauración.

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