Fue construido a principios del s. II dC. Presenta
la característica planta elíptica con la arena
-donde se desanrollaban los espectáculos (básicamente
combates de gladiadores)- en el centro, rodeada por la cavea
o gradería, donde se acomodaba el público. En los
ejes longitudinal y transversal de la arena se abren los fosos,
destinados a ubicar servicios auxiliares relacionados con los
espectáculos. Los restos visibles en la actualidad sobre
la arena y parte del tendido oriental del graderío corresponden
a una basílica visigoda (s. Vl-VII dC) y a la iglesia románica
de Santa María del Milagro (s. XII), construidas en el
mismo lugar en que sufrieron martirio los santos tarraconenses
Fructuoso, Augurio y Eulogio (en el año 259).

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