Fue construido en la zona portuaria, extramuros, aprovechando
el acusado desnivel existente entre este sector y la primera plataforma
topográfica para apoyar las que debieron ser imponentes
graderias. A pesar de las contínuas vicisitudes por las
que ha pasado este edificio, conserva, aunque parcialmente, los
tres elementos estructurales esenciales que definen un teatro
romano: cavea (o gradería), orchestra y scaena.
Buen ejemplo de la riqueza del edificio lo constituyen los monumentales
capiteles y estatuas de iconografía imperial (thoracados
y togados) que formaban parte de la decoración del frons
scaenae, actualmente expuestos en el Museo Nacional Arqueológico
de Tarragona.

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