Es, entre los monumentos de sus características,
el más importante de los conocidos en la antigua provincia
Tarraconensis. Situado sobre el trazado de la Vía Augusta,
a unos 20 km. al norte de Tarragona. Se trata de un arco sencillo,
de un solo vano, de gran sobriedad, construido con sillares de
piedra local. Ocho pilastras estriadas, rematadas por capiteles
corintios, sostienen un entablamento con una inscripción
alusiva a la restauración del monumento, costeada por Lucio
Licinio Sura a principios del s. II dC. Por sus características
arquitectónicas, cabe situar su construcción en
la época de Augusto.

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