| La muñeca de marfil de la Necrópolis Paleocristiana (detalle). MNAT(P) 12906. |
Las necrópolis de época tardorromana de los núcleos
urbanos de la costa mediterránea se caracterizan por la
casi absoluta ausencia de ajuares o depósitos funerarios,
en contraposición con las del norte de Castilla, donde
éstos son muy numerosos (armamento, herramientas de hierro,
adornos de bronce, cerámicas finas y comunes, vidrios,
etc.).
Además de las diferencias étnicas de las poblaciones
de estas dos zonas, se han de tener en cuenta algunos datos legislativos.
El Corpus iuris civilis (528-533 dC) de Justiniano recoge
en el Digesto y en las Institutiones una serie
de comentarios de juristas de época imperial (Marciano
y Ulpiano, entre otros) relativos a las restricciones sobre la
presencia de ofrendas en las sepulturas. Estas medidas pretendían
impedir el saqueo frecuente de los enterramientos en busca de
objetos de valor. Se prohibe enterrar el cadáver con objetos
de plata, piedras preciosas y adornos en general o, incluso, con
vestidos lujosos. La aplicación de estas medidas nunca
fue total ni exclusiva, pero las ofrendas mortuorias ya no tuvieron
un papel tan destacado en los ritos funerarios de la sociedad
urbana bajoimperial.
En la Necrópolis Paleocristiana de Tarragona, con más
de dos mil sepulturas, sólo doce presentaban algún
elemento de ajuar. De entre éstas cabe destacar la que
lleva el número 152: en un sarcófago, reaprovechado,
apareció el esqueleto de una niña de unos cinco
años, con un hilo de oro alrededor del cuello y a lo largo
del cuerpo, que debía de adornar el vestido que llevaba,
y también una muñeca articulada de marfil, que es
probablemente la pieza más emblemática de esta Necrópolis.

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