| Parte superior de la lauda del obispo Óptimo. MNAT(P) 2651. |
Si bien los restos humanos exhumados a lo largo de las excavaciones
no constituyen la totalidad de la población enterrada,
ni tampoco el reflejo exacto de la población real, su estudio
nos da, a la vez, información sobre la esperanza de vida,
la fecundidad, la tasa de mortalidad, la tipología de la
comunidad de la que salió, etc.
Por ello, el estudio de los numerosos restos antropológicos
de la Necrópolis Paleocristiana nos ha facilitado toda
una serie de datos en relación a las características
físicas de los ciudadanos de Tarragona en ésa época.
En general, se puede decir que la población tarraconense
tenía una talla media un tanto baja, con una media global
inferior a la media general de su sexo (165 cm para los hombres,
154 cm para las mujeres), con un gran predominio de la tipología
mediterránea.
También, y a pesar de que los epitafios no son un sustituto
de un registro moderno de difuntos, las numerosas inscripciones
recuperadas, tanto paganas como cristianas, nos proporcionan datos
muy interesantes sobre la población de Tárraco,
su condición social y las expectativas de vida de aquel
momento.
En época altoimperial eran muchos los ciudadanos que pertenecían
a la tribu Galeria. Hay muchas inscripciones refererentes a libertos
y destaca la presencia de muchos inmigrados procedentes de las
provincias orientales del Imperio y del interior de Hispania.
También había relaciones con Grecia, como demuestran
las numerosas inscripciones en griego encontradas en la Necrópolis.

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