En los últimos diez años se han llevado a cabo diversas
intervenciones arqueológicas que han facilitado la localización
de nuevas zonas de enterramiento tardoimperiales y que amplían
notablemente nuestros conocimientos sobre el tema.
Los descubrimientos realizados en el Parc Central han puesto de
manifiesto la continuidad física de la Necrópolis
Paleocristiana al norte del actual recinto y pusieron al descubierto,
entre otros restos arqueológicos y un gran número
de enterramientos, las estructuras de un importante conjunto paleocristiano
formado por una basílica del siglo V y, a sus pies, un
edificio que correspondería probablemente a la sede de
una comunidad religiosa.
Por otro lado, se han documentado sobradamente diversas ampliaciones
de zonas de uso funerario ya conocidas, como las de la avenida
de Ramón y Cajal (c. Prat de la Riba) y de la calle de
Pere Martell (parcelas que limitan con las de la c. de Eivissa
y de Francesc Bastos, próximas a la Casa del Mar), y un
nuevo yacimiento -relativamente alejado de la ciudad- al pie de
la montaña de la Oliva (Mas de Mallol).
Todos estos lugares han proporcionado una información extraordinariamente
amplia y variada sobre la tipología y la cronología
funeraria tardorromana.