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Joan Serra i Vilaró y la necrópolis Paleocristiana de Tarragona
Retrato de Joan Serra i Vilaró, obra del pintor Ramon Vinyes (1948). MNAT 45245.



La excavación, el estudio y recuperación de la Necrópolis Paleocristiana de Tarragona fue llevada a cabo por Joan Serra i Vilaró, tras unas primeras intervenciones -a cargo del Institut d´Estudis Catalans (Bosch Gimpera, Colomines, Puig i Cadafalch) y después de diversos estudiosos e investigadores (Tulla, Beltrán, Oliva)- que no tuvieron continuidad).

Nacido en Cardona el 24 de marzo de 1879. Serra i Vilaró estudió en los seminarios de Vic y de Solsona. Fue ordenado sacerdote en 1902 y el 14 de diciembre de 1940 fue nombrado canónigo de la Catedral de Tarragona.

Durante su estancia en Solsona dedicó sus investigaciones al conocimiento de los períodos prehistórico y protohistórico de la zona, fruto de las cuales son las publicaciones El vas Campaniforme a Catalunya i les coves sepulcrals eneolítiques (1924) y La civilització megalítica a Catalunya (1927). Dirigió el Museo Diocesano de Solsona, donde creó la Sección de Prehistoria.

Llamado a Tarragona por el cardenal Vidal i Barraquer, se puso a excavar y estudiar, como delegado de la Junta Superior de Excavaciones, con un riguroso método científico, la más extensa e importante necrópolis paleocristiana del Estado, aparecida cuando se comenzaron las obras de construcción de la Fábrica de Tabacos. Los resultados de estos trabajos los publicó en cuatro memorias, en los años 1928, 1929, 1930 y 1935, que constituyen una fuente de referencia fundamental para cualquier estudio actual de arqueología cristiana.

La Compañía de Tabacos cedió una parte de los terrenos ocupados por la Necrópolis para facilitar la conservación in situ y formalizar el proyecto de un edificio destinado a Museo. Serra i Vilaró fue el alma de la protección y conservación parcial de este importante centro cementirial, así como de la creación de este Museo Monográfico.

Murió en Tarragona, el 27 de octubre de 1969, y fue enterrado en los terrenos de la Necrópolis a la que había dedicado tantos años de investigación.